Nupcias con el liberto, suplicio

La grieta del deceso sentimental se acordonó de frías noches y días sin gloria.

El matiz del sol se empañó de oscuros.

El juramento de amor eterno se ha extraviado entre verbos olvidados y besos fraudulentos.

Los vitrales de la alegría se han percudido de promesas incumplidas y plegarias vanas.

No hay amor, tampoco odio.

Se ha extinguido el calor corporal y las redes del deseo se han esfumado.

El intento ha consumido el último sorbo del milagro que se ha esparcido al recuerdo de un amor que nació ilusionado, iluso, fallido.

Ha fenecido la última gota del combustible que encendía al cuerpo anhelante de caricias.

Emerge la despedida del resignado adiós, con firma de libertad, con tinte a fracaso, queriendo pintar un nuevo relato.

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