EL CABALLERO Y EL CARCELERO (Gracias al bondadoso grillete electrónico)

Carcelero, confíe en mí, que yo no debo.

Deje la puerta abierta. Aquí espero.

Carcelero, por favor, abra la ventanas, le soy sincero.

No tema, no dude, deme su mano, soy caballero.

Carcelero, muchas gracias, por su confianza y su respaldo, de aquí lo veo.

La puerta quedó abierta y las ventanas con vista al cielo.

Carcelero, esta carta le escribo en gratitud a sus desvelos.

Gracias por extrañarme y pensarme tanto. Ya he partido en un largo vuelo.

No se estrese en buscarme mucho, que mi destino lo sabe una bondadosa persona, que está cerca suyo.

Le ofrezco disculpas, mientras mis culpas con un adiós las he removido y han quedado en el olvido.

No se preocupe de mi vida, cicatrice sus heridas, que la libertad es ahora mía.

Carcelero, destaco su grata inocencia y sus discursos alterados, pero ya estoy gozando de nuevos bríos.

Carcelero, ahora mi vida está construida de nuevos sueños. Le obsequió mi cariño y mi estima por todo lo que juntos compartimos.

Ahora me despido desde el exilio, sin grilletes ni candados, desde un lugar escondido, donde ese cercano suyo sabe de este sitio desconocido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s